15 Jun Cómo nació BJ Candle Studio: de hobby a proyecto real
Resumen
La historia detrás de BJ Candle Studio: cómo empezó todo con unos jabones para mi hijo, por qué las velas se convirtieron en algo más que un hobby y qué significa para mí cada pieza que sale de mi estudio en Santiago de Compostela.
Introducción
Hay cosas que empiezan sin que te des cuenta de que están empezando. BJ Candle Studio fue una de ellas.
No hubo un momento de inspiración ni un plan de negocio. Hubo un ritual cotidiano, unas materias primas encima de la mesa y la sensación de que esto, por alguna razón, tenía sentido seguir haciéndolo.
Esta es la historia de cómo llegué hasta aquí.
Antes de las velas, hubo jabones
Todo empezó por mi hijo mayor. Tiene la piel atópica y, cuando era un bebé, me obsesioné con encontrar productos que no le irritaran la piel. Lo que empezó como una búsqueda casi desesperada terminó llevándome a un mundo que no conocía en absoluto.
Aprendí a hacer jabones desde cero. Pasaba horas leyendo sobre ingredientes, fórmulas y procesos. Probaba materias primas, cometía errores, volvía a empezar y descartaba cualquier cosa que no me convenciera.
Sin darme cuenta, aquella búsqueda me enseñó algo importante: que lo que pones en un producto importa de verdad. Que hay una gran diferencia entre fabricar algo rápido y hacerlo con cuidado. Y que detrás de cada objeto hecho a mano hay tiempo, decisiones y muchas pruebas que nadie ve.
Las velas llegaron después. No porque tuviera un plan de negocio ni porque soñara con crear una marca. Llegaron poco a poco. Empecé a experimentar por curiosidad, a probar ceras, fragancias y combinaciones. Y cuanto más aprendía, más me gustaba el proceso.
Hubo un momento en que me di cuenta de que ya no estaba simplemente haciendo velas. Había encontrado algo que me apasionaba. Algo que me permitía crear con las manos, trabajar despacio y transformar materiales sencillos en pequeños objetos capaces de cambiar la atmósfera de una casa.
La vela como ritual, no como adorno
Antes de que BJ Candle Studio existiera como proyecto, ya existía un ritual.
Había días en los que llegaba a casa con la sensación de haber estado corriendo desde que sonó el despertador. Días llenos de ruido, de conversaciones, de tareas pendientes y de decisiones pequeñas que, acumuladas, terminan agotando más de lo que parece.
Y entonces encendía una vela. No lo hacía porque necesitara que la casa oliera bien, ni porque quisiera decorar una estantería. Lo hacía porque ese gesto marcaba una diferencia muy grande. Era una forma de decir: el día ya ha terminado. Ya no tengo que estar pendiente de todo. Ya estoy en casa.
La llama encendida, una luz más suave, una fragancia conocida… pequeños detalles que no solucionaban nada y, sin embargo, lo cambiaban todo. La casa seguía siendo la misma, pero yo no la habitaba igual.
Con el tiempo entendí que eso era precisamente lo que buscaba crear.
No una vela para llenar una habitación de perfume, sino un objeto sencillo que ayudara a transformar un momento cotidiano en una pausa. Un recordatorio silencioso de que también podemos bajar el ritmo, aunque sea durante unos minutos.
Esa sensación es la que intento poner en cada vela que hago. No es una idea que apareció cuando decidí crear una marca. Es el origen de todo. La razón por la que empecé y la razón por la que sigo aquí.
Qué significa "hecho a mano en pequeños lotes"
Cada vela que sale de aquí la he hecho yo, en mi pequeño estudio de Santiago de Compostela.
Trabajo con cera de soja 100% vegetal, elaboro cada lote en pequeñas cantidades y dedico mucho tiempo a elegir las fragancias. Algunas me convencen desde el principio. Otras pasan semanas en pruebas hasta que encuentro exactamente la sensación que estaba buscando.
Con el tiempo, esa necesidad de crear con las manos me llevó también a trabajar con cemento. Empecé fabricando mis propios recipientes para las velas y acabé desarrollando una colección de tarros, bandejas y piezas decorativas que siguen la misma filosofía que las velas: formas sencillas, materiales honestos y objetos pensados para convivir con calma en el día a día.
Todo se hace aquí, de manera artesanal, prestando atención a los detalles que muchas veces pasan desapercibidos, pero que terminan marcando la diferencia.
No es una forma especialmente rápida de trabajar. Tampoco es la más fácil. Es simplemente la única que tiene sentido para mí.
Lo que no tiene que ver y lo que sí
Mi vida profesional anterior no tenía nada que ver con las velas ni con la artesanía. Hay personas que llegan a este oficio desde el diseño, la química o la decoración. Yo llegué por un camino bastante menos previsible.
Y durante mucho tiempo ni siquiera pensé que aquello pudiera convertirse en un proyecto real.
Era simplemente algo que me gustaba hacer. Algo que me hacía perder la noción del tiempo. Algo que me obligaba a ir más despacio en un mundo que siempre parece pedirnos que hagamos más, más rápido y mejor.
Con el tiempo entendí que no estaba buscando únicamente una actividad creativa. Estaba buscando una forma de trabajar que encajara con la persona que soy.
Por eso BJ Candle Studio no nació de un plan de negocio perfecto. Nació de muchas horas aprendiendo, probando, equivocándome y volviendo a empezar. Nació de la necesidad de crear algo con mis propias manos y de rodearme de objetos que aportaran calma en lugar de ruido.
Lo que hago hoy tiene mucho más que ver conmigo que cualquier trabajo que haya tenido antes. Tiene que ver con cómo quiero vivir, con las cosas a las que decido dedicar mi tiempo y con la convicción de que los pequeños detalles pueden cambiar la forma en que habitamos nuestra propia casa.
Y eso no lo aprendí en ningún curso. Lo aprendí haciéndolo.
lo que intento crear
No sé si una vela puede cambiar un día complicado.
Pero sí sé que hay pequeños gestos que nos ayudan a volver a nosotros mismos. Encender una vela mientras lees unas páginas antes de dormir. Preparar una taza de té al final de la tarde. Disfrutar de unos minutos de silencio cuando por fin la casa se queda en calma.
BJ Candle Studio nació precisamente de esa idea.
De la creencia de que nuestro hogar no es solo el lugar donde vivimos, sino el lugar donde recuperamos energía, descansamos y volvemos a encontrarnos después de todo lo que ocurre ahí fuera.
Si algo de lo que has leído te resulta familiar, te invito a descubrir las velas, piezas de cemento y sets de regalo que elaboro en el taller.
Y si tienes cualquier duda o simplemente quieres saludar, estaré encantada de leerte. Al otro lado sigo estando yo.
Y si quieres conocer mi trabajo, puedes hacerlo aquí.

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